
Sigo perpleja ante la poca verguenza y falta de cariño de algunas personas, se llaman así mismo amigos y no valen para nada, para nada de nada.
Sin embargo me encuentro con gente que pensaba que no me quería y día a día, minuto a minuto, me demuestran ese interés que me hace considerarles amigos míos, pero desgraciadamente pesa más la decepción que cualquier otra cosa.
Me hace daño, me duele, porque yo lo he dado todo por esas personas, por unas más que por otras, y precisamente esas, en las que gasté tiempo y energía, de la cual tengo poca, son las que me están fallando, y estoy realmente harta de ellos.
Es más, en este momento va y me saluda una de esas personas como si nada, como si a mí no me pasara nada, ¿realmente no se dan cuenta del daño que están haciendo?, me asombraría, pero cabe la posibilidad.
Me siento atrapada en una espiral de decepción profunda, y sin embargo no estoy enfadada, es una sensación dificil de explicar, y me hago cruces que con los años que tenemos sigamos exactamente igual que con 15 años, me da verguenza ajena...
No hay comentarios:
Publicar un comentario