Cuando la vida te pone a prueba, supérala!

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Resurfacing

domingo, 20 de junio de 2010

PREPARACIÓN FÍSICA Y PSICOLÓGICA PREOPERATORIA

¿VA A OPERARSE?
¡PREPARE SU MENTE Y
SU CUERPO PARA
EL PROCEDIMIENTO QUIRURGICO?
Hoy en día, las intervenciones quirúrgicas son realizadas diariamente, y los riesgos son menores... inclusive para las dramáticas operaciones de corazón abierto. Sin embargo, hay una serie de medidas que pueden ser tomadas para evitar complicaciones, acelerar el proceso de recuperación, y aliviar el dolor después de una operación.
¡En esta página le informamos!
Por el Doctor Emérito M. Roncali
Si se tienen que someter a una operación quirúrgica que no es de emergencia, muchas personas ––desde el mismo momento en que su médico les anuncia la necesidad de la operación, hasta el instante en que ingresan al hospital–– no hacen otra cosa que preocuparse, permitiendo que la ansiedad se apodere de ellas. Lamentablemente, estos individuos desperdician todo ese tiempo valiosísimo que podrían (y deberían) emplear para prepararse mental y físicamente para la intervención quirúrgica, y ––como resultado–– llegan al salón de operaciones con absoluto desconocimiento de lo que será el procedimiento al que van a someterse, y lo que pueden esperar de él.
Aprender todo cuanto sea posible acerca de un procedimiento quirúrgico que se vislumbra, analizar y firmar con anticipación los formularios que el hospital exige, y hasta practicar ciertas técnicas de relajación para acondicionar la mente al proceso al que se va a ser sometido, pueden ayudar a calmar los nervios y reducir de manera significativa la ansiedad que inevitablemente se siente ante la inminencia de una cirugía. De igual forma, algunas medidas de preparación física pueden contribuir a proteger el cuerpo, al ayudar a evitar errores, complicaciones, dolor excesivo, o un cuidado postoperatorio deficiente. Es decir, que en lugar de ir a ciegas al salón de operaciones, los pacientes pueden (y deben) tomar control de la situación. Cualquier tipo de medida preparatoria que se ponga en práctica antes de la cirugía ––ya sea física o mental–– generará un mayor sentido de involucramiento y control que, además de calmar la mente y proteger el cuerpo, conseguirá acelerar el proceso de recu-peración.
A
PRIMERO QUE
TODO, SIENTASE
TRANQUILO Y SEGURO
Después de elegir un buen cirujano (una de las medidas que más seguridad ofrece, desde luego; vea el recuadro que se ofrece en estas mismas páginas), usted puede lograr mayor tranquilidad y confianza poniendo en práctica las siguientes medidas:
FAMILIARICESE CON EL PROCEDIMIENTO QUIRURGICO AL QUE SE VA A SOMETER, Y CON EL HOSPITAL. Un análisis realizado en los Estados Unidos con los resultados de 68 estudios combinados revela que el hecho de saber qué esperar antes, durante y después de la cirugía no sólo alivia la inevitable ansiedad que siente un paciente que se va a someter a un procedimiento quirúrgico, sino que también se logra mejorar su recuperación general hasta en un 20%. En la actualidad, algunos hospitales ofrecen orientación y programas de educación para pacientes que van a enfrentarse a una intervención quirúrgica. Si el hospital que usted va a utilizar no los ofrece, pídale al menos a su médico que le permita ver el piso donde usted permanecerá durante su operación y recuperación. Pregunte también acerca de cuáles son las rutinas del hospital, las normas que deben observar los acompañantes y visitantes del paciente, y todo aquello que pueda ayudarle a familiarizarse con el lugar donde va a estar hospitalizado al menos por varios días.
HABLE CON SU CIRUJANO. Desde luego, usted tam-bién deberá hablar con su cirujano sobre el procedimiento quirúrgico al que va a someterse y, si es posible, con algún paciente que ya se haya sometido con éxito a ese mismo tipo de operación. También debe informarse por su cuenta sobre la cirugía que se le practicará, y esto puede lograrlo con-sultando libros al respecto, en el Internet o leyendo artículos publicados al respecto, o en cualquier publicación médica a su alcance. Aunque el exceso de detalles pudiera confundir y amedrentar a algunas personas, saber qué es lo que va a suceder antes, durante y después de la operación siempre ayuda a enfrentarse a la realidad. Busque siempre las respuestas a preguntas básicas como las siguientes: (1) ¿Qué pasará durante la operación? (2) ¿Cuáles son los efectos se-cundarios inmediatos que usted puede experimentar después de la operación? (3) ¿Cómo se alimentará mientras está recuperándose? (4) ¿Qué tubos, monitores, exámenes y tratamientos usted debe esperar después de la operación? (5) ¿Cuál será el horario para las visitas del médico, el tratamiento a seguir, la terapia física a la que pueda ser sometido, el programa de alimentación que deberá observar, y horas de sueño?
OBTENGA LAS INSTRUCCIONES DE SU MEDICO (Y DEL HOSPITAL) POR ESCRITO. Por último, nunca abandone el hospital sin que le entreguen las instrucciones escritas de su cirujano acerca de todo lo que debe hacer una vez que regrese a su casa. Estas instrucciones deben, por lo menos, incluir una lista de los medicamentos que deberá tomar (incluyendo las dosis y el horario para los mismos), cualquier restricción dietética necesaria, las actividades que le estarán permitidas y prohibidas, así como un esquema de fechas y horarios para las visitas futuras al médico y la reanudación de las actividades normales.
B
ANTES DE LA
OPERACION
FIRME TODOS LOS FORMULARIOS CON LA DEBIDA ANTICIPACION. Hoy, los hospitales con frecuencia exigen a los pacientes rellenar una serie de formularios un poco alarmantes antes de que un paciente se someta a un procedimiento quirúrgico. Entre ellos se incluyen papeles de información que explican todas las posibles complicaciones que pueden presentarse como resultado de la cirugía y de la anestesia a la que el paciente será sometido, así como una serie de documentos que le informan a los médicos cómo usted desearía ser tratado en caso de que la cirugía lo dejara seriamente enfermo, sin posibilidades de comunicarse. Como es natural que estos formularios generen ansiedad y preocupación en el paciente, pregunte si usted puede firmarlos una o dos semanas antes de someterse a la cirugía.
¡PREPARE SU HOGAR! Si la operación limitara temporalmente su movilidad, equilibrio, visión o facultades mentales, trate de preparar su hogar con anticipación para una conveniente y segura recuperación. Por ejemplo: retire del piso todos los cordones eléctricos, alfombras pequeñas u objetos que puedan hacerle caer al caminar, y deje un pasillo completamente libre de obstáculos de la habitación donde va a permanecer hasta el baño que va a utilizar. También colo-que todos los objetos que usará con frecuencia (termómetro, teléfono, píldoras, etc.) cerca de su cama. Y asegúrese de que cualquier equipo médico especial que necesite durante la recuperación sea colocado en su lugar con la debida anti-cipación.
C
¡REDUZCA LOS RIESGOS
QUE PUEDA
PRESENTAR LA CIRUGIA!
Además de esas medidas que incrementarán su sentido de preparación y control con respecto a su operación quirúrgica, existe otra serie de medidas preparatorias que pueden ayudarle a reducir al mínimo cualquier riesgo que pueda presentar la cirugía en sí misma. Algunas de las medidas incluidas en este grupo exigen hacer peticiones especiales de cuidado a su médico, las cuales pueden diferenciarse un poco de las rutinas usuales. Por ejemplo:
DONE (Y ALMACENE) SU PROPIA SANGRE. Si usted tiene posibilidades de necesitar una transfusión de sangre durante esa operación que se aproxima, pregúntele a su médico si puede donar y almacenar su propia sangre unas pocas semanas antes de someterse a la intervención qui-rúrgica; de esta forma usted eliminará cualquier ligero riesgo que pueda existir de recibir sangre contaminada. Considere que esa posibilidad siempre existe.
LIMITE LOS EXAMENES ANTES DE LA OPERACION. Los pacientes que van a ser sometidos a una intervención quirúrgica con frecuencia son sometidos a una larga lista de exámenes y análisis preoperatorios, muchos de los cuales ––los estudios revelan–– son francamente inne-cesarios. Estos procedimientos pudieran no sólo generar molestos pinchazos sino también pudieran arrojar resultados positivos falsos que plantearían la necesidad de someterse a otros exámenes, quizás aún más incómodos y peligrosos. Los adultos menores de 40 años generalmente sólo necesitan un simple conteo de sangre preoperatorio y, en el caso de las mujeres sexualmente activas, una prueba de embarazo. Las personas saludables mayores de 40 años de edad pudieran necesitar únicamente una serie de exámenes adicionales, entre los cuales se encuentran un electrocardiograma, un análisis de sangre para detectar la diabetes, una enfermedad del hígado o de los riñones. Pregúntele a su médico si usted puede omitir cualquier rutina de exámenes preoperatorios, particularmente si usted se ha sometido a esos mismos exámenes recientemente... lo cual sucede en la inmensa mayoría de los casos.
PIDA QUE SU OPERACION SEA PROGRAMADA PARA MEDIADOS DE LA SEMANA. Pregúntele a su médico si su cirugía puede ser programada para un día martes, miércoles o jueves. Algunos procedimientos quirúrgicos programados para el lunes algunas veces se demoran a consecuencia de la acumulación o tardanza en el tratamiento de los casos de emergencias que se presentan durante el fin de semana. Si la cirugía es programada para el viernes, también existe la posibilidad de que usted reciba un tratamiento postoperatorio deficiente durante el fin de semana, días en que habitualmente el equipo médico del hospital es limitado.
PARA OPERARSE, PREFIERA SIEMPRE LAS HORAS DE LA MAÑANA. De igual forma, pregúntele a su médico si su cirugía puede ser programada durante las horas de la mañana. Y hay dos razones principales para ello: En primer lugar, las primeras horas de cuidado postope-ratorio, cuando usted necesita la mayor y mejor atención, serán recibidas en el turno de día, cuando el equipo médico del hospital no está sujeto a limitaciones de ningún tipo. En segundo lugar, los hospitales por lo general no permiten comer y beber durante las ocho horas anteriores a que el paciente sea sometido a la anestesia general, debido a que el alimento y el líquido pueden incrementar las posibilidades de náuseas y vómitos, lo cual puede provocar algunas complicaciones quirúrgicas (obstrucción de la respiración y la neumonía, entre ellas). Por ello, mientras más temprano sea su operación, más corto será su ayuno. Si la anestesia general le ha provocado náuseas en el pasado, pida recibir algún tipo de medicamento para controlar las náuseas antes de someterse a la operación.
MANTENGA ELEVADA LA TEMPERATURA DE SU CUERPO. La anestesia general, combinada con la expo-sición al aire frío del salón de operaciones, puede bajar su temperatura en varios grados. Esto hace más lenta la circulación de la sangre, incrementa el riesgo de que se presente una infección, demora la cicatrización de las he-ridas, y hace posible que se presenten complicaciones coronarias. Dos medidas muy sencillas pueden reducir este riesgo: (1) entibiar los fluidos intravenosos; y (2) cubrir al paciente con sábanas térmicas especiales. En un reciente estudio de pacientes cardíacos, las sábanas redujeron el riesgo de que se presentara la angina de pecho o que se produjera un ataque cardíaco después de la cirugía en más de un 50%. Pregúntele a su cirujano si usted puede observar estas medidas.
ASEGURESE DE QUE EL DOLOR QUE SIENTA PODRA SER CONTROLADO CON LOS MEDI-CAMENTOS ADECUADOS. Aunque los analgésicos fuer-tes pueden tener efectos adversos, las consecuencias de un control inadecuado del dolor pueden ser incluso peores. Muchos médicos y enfermeras se muestran ––aún hoy––renuentes a proporcionar morfina (el más potente de los analgésicos) a los pacientes que han sido sometidos a una cirugía, aun cuando la posibilidad de que el paciente de-sarrolle adicción a este medicamento durante su permanencia en el hospital sea minúscula. Por lo general ofrecen los otros analgésicos menores, y sólo cuando éstos son necesitados. Esto significa que usted recibirá una dosis de analgésicos únicamente cuando se queje de dolor. Para evitar problemas con el control del dolor, después de ser sometido a una operación mayor, pídale a su médico recibir morfina intravenosa por lo menos una vez.
EVITE SER DADO DE ALTA ANTES DE TIEMPO. No permita que las prioridades financieras del hospital o de su seguro médico determinen cuándo usted debe ser dado de alta; el médico es quien debe tomar esa decisión, de acuerdo con su estado. Haga prevalecer su derecho a objetar si le dan el alta mientras usted aún se siente desorientado, no puede ir al baño sin ayuda, se siente mareado o inestable, no puede mantener la comida en el estómago, y experimenta dolores que no logran ser controlados con los medicamentos orales que está recibiendo. Si el hablar con su cirujano no logra resolver esta situación, hable con el coordinador de las altas en el hospital o con un oficial de la administración. Si es ne-cesario, envíe una apelación por escrito a su compañía de seguro o a la administración del hospital.
D
OTRAS MEDIDAS
DE RUTINA...
Este último grupo de medidas de protección exige asegurarse de que los médicos y las enfermeras que lo atiendan en el hospital le provean lo que es considerado cuidado rutinario, o tomar usted mismo una serie precauciones de rutina (aunque nadie se las indique). Por ejemplo:
EJERCITE SUS PULMONES Y NO FUME. Los ejer-cicios de fortalecimiento pulmonar, usando un dispositivo llamado espirómetro incitativo, pueden reducir el riesgo de que desarrolle una neumonía después de una cirugía mayor. Si su hospital no le asigna un terapista para enseñarle cómo se hacen estos ejercicios (muy sencillos), pídale orientación a su médico, particularmente si usted fuma; tuvo una reciente enfermedad debilitante de los pulmones; o es sometido a una cirugía abdominal, de tórax o espalda. Las personas que fuman deben dejar el hábito durante el mayor tiempo posible antes de la cirugía; en muchos casos, el médico recomienda el uso de parches de nicotina y goma de mascar a base de nicotina para lograr esta meta fundamental antes de un procedimiento quirúrgico.
¡NO TOME ASPIRINAS! Evite la aspirina u otros me-dicamentos anti-inflamatorios no esteroides durante una semana antes de la cirugía. Estos medicamentos inhiben la coagulación de la sangre y pueden incrementar la pérdida de sangre durante y después de una cirugía mayor.
LEVANTESE Y CAMINE. Las enfermeras y los fisio-terapistas generalmente ayudan a los pacientes que se so-meten a una intervención quirúrgica a caminar tan pronto como sea posible después del proceso operatorio; de esta forma se reduce el riesgo de que se formen coágulos en las piernas, los cuales pueden ser peligrosos. Si usted está obeso o presenta venas varicosas (dos condiciones que incrementan el riesgo de que se desarrollen coágulos en las piernas), pregúntele a su cirujano si el uso de medias elásticas espe-ciales (u otros dispositivos durante la recuperación) pueden ayudarle a prevenir los coágulos.
VIGILE EL CATETER. Dejar un catéter urinario por más de dos o tres días incrementa de manera significativa el riesgo de que se presente una infección en el tracto

3 comentarios:

artrosiscadera dijo...

Sí, precioso, pero como evito yo la ansiedad que me está llevando a fumar el triple de lo que suelo?

artrosiscadera dijo...

jejejeje, si hubiera sabido lo bien que iba a estar no habría armado semejante pollo!

Omar López dijo...

muy buen artículo, pero con referencia a mantener caliente el cuerpo en la etapa operatoria, comento que el riesgo de hemorragia es muy elevado, en cambio mantener el cuerpo a bajas temperaturas reduce considerablemente ese riesgo. La técnica de bajar la temperatura del cuerpo es utilizada principalmente en operaciones del corazón